Y ahí estaba, en su lugar
favorito, mirando el cielo, a las estrellas, a la luna escuchando su música
favorita y pensando en todo y a la vez en nada.
A lo lejos, en el negro del cielo
nocturno, al lado de una estrella noto que algo se movía, no era algo que había
visto antes, no era un objeto, no parecía ser algo solido, no parecía ser algo
real, solo era una masa transparentosa que se movía libremente en el cielo, y noto
que desapareció de la nada “un ángel?” pensó mientras esperaba que volviera a aparecer,
pero se quedo esperando sin volverlo a ver.
Luego de eso siguió con sus
pensamientos, se dio cuenta de cómo las cosas más simples pueden convertirse en
las mas maravillosas, como un simple acorde de guitarra, o un beat de un
baterista pueden transportarte a lugares en tu imaginación que te pueden hacer
soñar, pensó para si mismo: “Solo espero que algún día alguien en alguna
terraza bajo un cielo estrellado escuche mis creaciones y se sienta como me
siento yo en este momento”…
Y fue en ese momento en el que se
dio cuenta de que en realidad lo peor que le había pasado era simplemente otro
evento en su vida, y que no fue tan malo como él lo pensaba, que a veces es
necesario una época de sufrimiento para resurgir en la vida, para construir
nuevos sueños y nuevas esperanzas, para descubrir nuevos talentos y pasiones,
que las personas que perdió en su vida en realidad no le traían beneficios, y
que sus ausencias le dieron espacio a personas que si valen la pena de verdad,
personas que no lo veían como su esclavo, sino que lo veían como su amigo, que
les ayudaba porque quería y le nacía, no por obligación.
Y medito aun mas sobre su
situación, y por fin entendió que eso que él pensaba que era soledad, en
realidad es un reajuste en su vida, que jamás estuvo solo, y que no siempre el
amor se encuentra en una pareja, que mas
importante son las amistades sinceras, y que al momento de compartir tu vida
con otra persona es para complementarse, no para entregarle tu vida a ese
alguien y dejar que haga lo que quiera contigo… Supo que todo su pasado no fue
más que una lección y que de ahora en adelante haría las cosas con calma,
porque de la prisa nada bueno sale, lo importante no es escoger rápido, sino
hacerlo bien, y que sus errores del pasado le enseñaron lecciones invaluables.
Supo que en adelante no
prometería ni dejaría que le prometan cosas que sabe que son imposibles, que un
nunca se convierte en siempre, y que un para siempre, siempre terminara, supo
que la idea no es prometer y hablar, que lo importante era demostrarlo con
acciones, y que la idea no era prometerse eternidad, sino prometerse jamás
dejar de luchar, saber que se lucho hasta el final antes que dejarlo perder
todo.
Ese momento le revelo que la
única constante en la vida es el cambio, y que sin esfuerzo no hay recompensa y
lo más importante, que la única persona que te tiene que animar y creer en ti
eres tú mismo ya que tu dependes de ti y de nadie más.
Justo en ese momento supo simple
y sencillamente que sería feliz.
